Vypracovala: Jana Brezinová


 

 

El Paleolítico


El hombre habita la península ibérica desde hace medio millón de años. Los primeros pobladores eran nómadas . Las comunidades humanas conocían el fuego, vivían de la recolección de frutos silvestres, la caza y la pesca. Fabricaban varios utencilios con piedras y vivían en cuevas donde pintaron escenas animadas de la vida diaria, figuras de los animales que cazaban: cabras, ciervos, caballos, etc. Estas pinturas muy interesantes se conservaron en cuevas hasta hoy día y aparecen en Santander (La Altamira, El Castillo, La Pasiega), Asturias (El Pindal) y en Levante. Los principales ejemplos se fechan alrededor del año 15 000 a. de C.


 

El Neolítico y la Edad de los Metales


Con el tiempo, el hombre paleolítico, nómada y cazador se convierte en productor de alimentos , agricultor, pastor y ganadero (la domesticación de animales) y fabricante de objetos de cerámica y tejidos. Ya vive en un lugar fijo y se organiza socialmente. Surgieron núcleos más estables, la división del trabajo, las jefaturas políticas y la propiedad privada de los excelentes. En definiva, el hombre por fin se hizo sedentario.


A mediados del III milenio a. de C. se desarrolló en la península ibérica la cultura megalítica, como resultado de influencias provenientes del Mediterráneo oriental. Esta cultura se basa en arquitectura sepulcral realizada con gigantescas losas de piedra. Sus principales monumentos son las cámaras de El Romeral y La Menga en Antequera (Málaga).


La cultura de Los Millares (en la provincia de Almería) supone la más brillante de expresión de esta nueva etapa en la que aparecen poblados fortificados con muros y fosos, enterramientos en sepulcros colectivos, objetos de cobre y armas. Avanzada ya esta cultura, se desarrolló un tipo de cerámica muy original: la del vaso campaniforme.


La cultura del Argar introduce el verdadero bronce, cerámicas finas, varios instrumentos y enteramientos individuales. Eran sobre todo ganaderos y practicaban la agricultura en los valles de los ríos.


 

La colonización fenicia


Los fenicios de la costa mediterránea fueron los primeros colonizadores. La colonización de los fenicios coincidió con el auge de la ciudad fenicia de Tiro. Los estudios arqueológicos sitúan en el siglo VIII a. de C. el inicio de la presencia fenicia que se afiazó a través de las distintas colonias en la costa andaluza: Gadir (la actual Cádiz), Malaka (Málaga), Abdera (Adra) y Sexi (Almuñécar). Estas colonias tenían una economía fundamentalmente industrial y su principal objeto de comercio eran los metales, sobre todo la plata, el cobre y el oro. También fue muy importante la industria textil, sobre todo el tinte de tejidos. Otra actividad de los fenicios fue la pesca. La colonización fenicia influyó en la religión, arte y cultura de la población indígena y sobre todo, en el uso de la escritura.


 

La colonización griega


A partir del año 600 a. de C. los griegos empezaron a llegar a las costas mediterráneas peninsulares. Los focenses fueron los primeros colonizadores. Esta colonización griega por el Mediterráneo estuvo producida por el interés de los griegos en el comercio de los metales, el esparto y la sal. Fundaron factorías como Mainake (Málaga) y Emporion (Ampurias). Su influencia fue grande para los pueblos indígenas de la costa levantina, sobre todo en la cultura y en el arte. Las esculturas como la Dama de Elche y la Dama de Baza son sus grandes muestras.


 

Los pueblos indígenas. Los iberos


En contacto con las colonizaciones mediterráneas, los pueblos indígenas de Andalucía hasta Languedoc, en Francia, entre el siglo VI a. de C. y el siglo I a. de C. desalloraron una cultura llamada ibérica. Los iberos se dividían en tribus. Vivían en poblados generalmente amurallados que construían en zonas elevadas para su defensa. Las viviendas eran pequeñas, rectangulares y solo desponían de única habitación. Algunos poblados iberos eran Osuna (en Sevilla), Ullastret (en Girona), Calaceite (en Teruel). La economía ibera se basaba en la agricultura de los cereales, la vid y el olivo, y en la ganadería ovina y bovina. Su escultura alcanzó una gran perfección , así como la industria metalúrgica de hierro, plata, oro y bronce. Los iberos practicaban una artesanía de calidad. Eran expertos fabricantes de espadas, realizaban cerámica a torno y elaboraban tejidos de lana y lino. También bajo la influencia griega, desarrollaron la economía monetaria, es decir, utilizaban moneda propia.


 

Los pueblos celtas


Se conoce con el nombre de celtas al conjunto de pueblos asentados en las tierras de la Meseta y en la costa atlántica peninsular entre los siglos V y III a. de C. Algunos de los más importantes eran los vetones, los lusitanos y los carpetanos. Los celtas vivían en los poblados llamados castros. Sus casas eran circulares y se distribuían de manera desordenada por el interior del castro. Poco a poco estos pueblos se hicieron sedentarios y practicaban la agricultura de cereales y la caza. Los celtas eran especialistas en metalurgia, especialmente en la producción de objetos de hierro y bronce.


 

Los pueblos celtíberos


Los celtas convivieron con vascones, cántabros e iberos, y fruto de esta convivencia surgieron los celtíberos. Eran pueblos dedicados a las actividades agrícolas y al pastero. Conocían el urbanismo y vivían en aldeas fortificadas . La ciudad más conocida es Numancia (cerca de Soria). Los celtíberos se organizaban en tribus, basadas en lazos de sangre. Fabricaban también una bella cerámica con formas muy originales.

 

 

 

Použitá literatúra:

 

Raymond Carr: Historia de España

Jozeph Pérez: Historia de España

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